LO QUE AUN NO HEMOS APRENDIDO
¿Hemos aprendido a criar hijos que mejoren nuestra sociedad?
En mi opinión, ambas aseveraciones son posibles pero falsas. La aseveración que el destino de la sociedad depende de la manera en que se socializa a los niños, aunque atractiva en ciertos aspectos, es una simplificación del asunto. Y la aseveración que aún no hemos aprendido la manera de criar niños que puedan mejorar la sociedad está débilmente basada en evidencia empírica.
Consideremos primero la aseveración en la cual dice que el destino de la sociedad depende de la correcta socialización de los niños.
Estoy de acuerdo en que, a menos que un niño se le den suficientes oportunidades de interactuar saludablemente con sus compañeros, el niño tendrá más probabilidades de convertirse en un adulto incompetente y tal vez hasta anti-social.
Para presenciar un ejemplo de socialización saludable, no hay que ir más lejos que observar a los niños en recreo en la escuela, donde los niños aprenden a negociar, cooperar, y hacerse valer en una manera respetuosa. Es allí, también donde aprenden que la intimidación y otros comportamientos anti-sociales tienen consecuencias dañinas. Estas lecciones ayudan a los niños a llegar a ser buenos ciudadanos y líderes eficientes, así como también a ser miembros tolerantes y respetuosos de la sociedad.
Sin embargo, la socialización es sólo uno de los factores que influencian el extremo al que llegará el niño a contribuir al mejoramiento de la sociedad. Y, en mi opinión, éste no es el factor más importante. Consideremos el ejemplo de algunos líderes influyentes que han contribuido profundamente a mejorar la sociedad.
La contribución de Mahatma Gandhi se originó en base al valor de sus convicciones internas, a pesar de que su socialización fue propia de la sociedad refinada hindú y, como estudiante de leyes, propia de la sociedad británica. La contribución de Martin Luther King fue primordialmente el resultado de su fuerte crianza religiosa, la cual agradece más a la influencia paterna que a la socialización.
Un ejemplo aún más admirable es el de Theodore Roosevelt, quien sufrió el truncamiento de su crecimiento físico y social debido a problemas de salud en su niñez que pudieron ser de vida o muerte.
A pesar de su aislamiento, comportamiento extraño y personalidad reservada en su niñez, Roosevelt ascendió a la presidencia por: su resolución firme de no dejarse vencer por sus debilidades físicas, su apetito voraz por el conocimiento y su intelecto frío.
? Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos - (Martin Luther King)
? Del hablador he aprendido a callar, del intolerante a ser indulgente y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros - (Khalil Gibran)
? Mientras pensaba que estaba aprendiendo a vivir, he aprendido cómo morir - (Leonardo Da Vinci)
? La ciencia es orgullosa por lo mucho que ha aprendido, la sabiduría es humilde porque no sabe más - (William Cowper)
? ¿Por qué esta magnífica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil, nos aporta tan poca felicidad? La respuesta es ésta simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con amor - (Albert Einstein)
? Cuando yo tenía catorce años, mi padre era tan ignorante que no podía soportarle. Pero cuando cumplí los veintiuno, me parecía increíble lo mucho que mi padre había aprendido en siete años - (Mark Twain)
? No ha aprendido las lecciones de la vida quien diariamente no ha vencido algún temor - (Ralph Waldo Emerson)
? Hay ciertas cosas que para hacerlas bien no basta haberlas aprendido - (Lucio Anneo Séneca)
? Nuna he encontrado un hombre de quien no haya aprendido algo - (Alfred Victor de Vigny)
? En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: sigue adelante - (R. Frost)
? He aprendido que una vida no vale nada, pero también que nada vale una vida - (André Malraux)
Cuántos más muertos queremos? ¿Somos compatriotas o enemigos? Las últimas semanas ha mostrado que Chiquimula y Zacapa siguen siendo los departamentos de los grandes desencuentros donde además, aun pervive un discurso violentista, de negación a la vida y de culto a la muerte,
Por supuesto, que dentro de este discurso, que expresa toda una concepción ideológica que privilegia el enfrentamiento, la confrontación. Basta escuchar en las marchas de protestas las consignas, para darnos cuenta por donde avanza este proceso: ?¡Sin luchas no hay victorias!?
¿Es necesario el enfrentamiento para obtener algo? ¿No existen otros mecanismos para llegar a consensos y de esa manera avanzar en el logro de objetivos propios que no se contrapongan con los de los otros?
Por lo que estamos apreciando en estos momentos no. Es que a los reclamos de los unos, la respuesta de los otros es altanera. Es un ?ya hemos decidido, que lástima, llegaste tarde?.
Con actitudes así, de hecho es imposible llagar a construir algo que sea duradero, que tenga proyecciones para el futuro. Y en nuestros departamentos, esto se ha intentado, pero todo parece indicar, que los orientales, no hemos aprendido a convivir.
Una de las primeras instituciones que se creo, para que los Guatemaltecos no repitamos los errores y aprendamos a convivir como hermanos, fue la Comisión de la Verdad y Reconciliación, cuyo trabajo impecable, aun con las limitaciones del tiempo que tuvo para investigar las cuatro décadas de violencia en Guatemala, ha dejado un informe y recomendaciones.
Pero los esclarecedores de la verdad, ha sido blanco de los ataques de quienes quisieran ver a éste país ahogado en un charco de sangre. Y los atacantes a los defensores de la verdad son los de siempre: los asesinos políticos, en todas sus variantes, los públicos y los encubiertos, que desde antes que se constipa ya la acusaban de que ?era una maniobra de la reacción, del imperialismo, de los genocidas para ocultar los crímenes de los militares y policías?.
Pero no sólo ellos atacan. Basta escuchar lo que dice el propio presidente de la república, los seguidores del dinero y muchos más que tienen las manos manchadas con sangre. Estos, al igual que los seguidores de la guerra, pero a la inversa acusaron y siguen acusando de encubrir a los asesinos de nuestra patria.
Otra institución, que despertó grandes expectativas, quizás por el momento en que constituyó ?con la firma de la paz- es Derechos Humanos, solo cubren sueldos y puestos por gusto, y aplaudida por todos los partidos políticos que tenían en ese entonces representación en el congreso, las organizaciones gremiales de trabajadores y empresarios, la sociedad civil organizada y las iglesias católica y evangélica, entre otras instituciones.
Poco se ha avanzado en la difusión y cumplimiento de estos acuerdos plasmados en libros olvidados, políticas de Estado que ahí se han propuesto, siendo la primera la de vivir en un sociedad democrática, dentro de un Estado de Derecho
¿Ha servido de algo todo esto? ¿Esa consigna del ? Guatemala Nunca Más?, no es acaso además, un grito de respuesta a la violencia, venga de donde viniere? ¿Es necesario exigir nuestros derechos poniendo en riesgo la vida de los otros? ¿Es tan difícil dialogar entre nosotros?
Dr. Adán Villeda
www.adanpsicologo.com 